La banda murciana de rock alternativo CLARA PLATH nos vienen convenciendo desde su formación en 2013 con cuatro estimulantes trabajos de estudio en su haber. Siete años después de su anterior lanzamiento publican Voladera (Flor y Nata Records, 2026). Un disco hecho para sacudir los sentidos, urgar en las emociones. Cocinado a fuego lento o al menos es lo que se adivina teniendo en cuenta la prolongada ausencia y el excelente resultado final.
Además del binomio fundacional Clara Plath (voz principal y guitarra) y Rober López (guitarras, teclados y coros), han participado en la grabación del trabajo gente como Cesar Verdú (batería) de León Benavente o Nando Robles (bajo) y Javi Vox (guitarra) ambos de Second, lo que viene a ser un dream-team de manual.
Voladera arranca con la ensoñadora intro instrumental del mismo nombre acrecentando la expectación desde el minuto uno. Los mejores augurios quedan confirmados con la llegada del que fuera primer sencillo "Días de playa" (videoclip insertado a pie de página). Unos marciales teclados nos dan la bienvenida para enseguida unirse el combo al completo desplegando un imponente halo nostálgico, no exento del pellizco sombrío marca de la casa.
"Una nueva idea" expone una ruptura sentimental vestida de luminoso pop-rock. Una de las sorpresas del álbum con ese marcado contraste sensorial entre temática y melodía.
La conmovedora "La mitad rota de dos" explota en el estribillo como desconsolado grito de desesperación. El latido cerrando el corte quizás pertenezca al mismo corazón roto.
También hay lugar para la experimentación en Voladera con "Salida de escena", uno de los temas más arriesgados de su repertorio. Un trip-hop entre inquietante y sugestivo que no te dejará indiferente. La aparición de la guitarra acústica en el tramo final no lo vimos venir.
"Tetita" es amor incondicional, verdadero, el que se tiene por tu retoño enmarcado en un corte que desprende ternura y buena vibra. Las cuerdas juguetean con los teclados como se hace con un hijo generando el mejor momento del día.
El reencuentro en el MoMA de Nueva York en 2010 de los artistas y ex-pareja sentimental Marina Abramović y Ulay (Uwe Laysiepen), en medio de una performance de la primera, inspira "Ulay y Marina". Una relación singular enmarcada en otro cautivador corte de los murcianos.
Con "El engaño" seguimos en modo desencanto amoroso con fuerte componente melancólico. El inquietante spoken word, la paradiña en el minuto y medio, ese deje a duduá en el estribillo, el sabor a far-west que impregna la escucha... Pura maravilla.



