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lunes, 11 de mayo de 2026

BECK, 30 años del glorioso collage "Odelay" (Geffen Records, 1996)


En 1996 el grunge agonizaba ante un brit-pop en pleno despegue para erigirse en tendencia mundial. Mientras tanto Bek David Campbell (BECK) estaba labrándose una incipiente carrera musical underground con cuatro álbumes publicados llenos de experimentación sobre la base de un anti-folk sin concesiones a la galería. Tiempo antes, concretamente en marzo de 1993, lanzó "Loser" fruto de la colaboración con el productor de hip-hop Carl Stephenson. Es entonces cuando empieza a asomar la cabeza en las listas de éxitos con ese himno de la Generación X, por cierto, también la de quien escribe estas lineas.  

Llegamos al año que abría estas líneas con el cantante, compositor y multiinstrumentista californiano preparando un álbum de naturaleza folk y carácter depresivo por un estado de ánimo tocado por el reciente fallecimiento de gente allegada como su abuelo. Entonces en un cambio de orientación de prácticamente 360º aparca el proyecto intimista, lo recuperaría en el siguiente trabajo, contratando a los Dust Brothers (Mike Simpson y John King) y derivando musicalmente hacia terrenos más hip-hoperos con el sample como bandera. De hecho tampoco era novedad en el modus operandi de BECK ya que el flow junto al "corta y pega" ya lo había probado con éxito en la anterior mencionada "Loser" o en algunos lances del disco que la contenía: Mellow Gold (1994).

¿Qué tienen en común los BESTIE BOYS con BECK? Los primeros fueron pioneros en los 80's fusionando el hardcore punk con el rap y el segundo remató el idilio guitarras vs ritmos urbanos en la década siguiente ampliando inusitadamente sus ingredientes combinando hip-hop con folk, country, blues, electro y lo que se le pusiera por delante. E.Z. Mike y King Gizmo (The Dust Brothers) fueron el nexo de unión entre los de Nueva York y el de Los Ángeles ya que produjeron dos de los discos fundamentales de ambos: Paul's Boutique (Capitol Records, 1989) y Odelay (Geffen Records, 1996) respectivamente.


Volvemos al Odelay, un álbum accesible, directo, contundente, todo lo contrario de lo que había hecho BECK hasta el momento con la excepción de "Loser". Abre sus puertas la arrebatadora "Devils Haircut", toda una declaración de intenciones desde el minuto uno. El riff prestado del “I Can Only Give You Everything” (1966) de los Them de Van Morrison es sobre el que se cimenta una barbaridad sonora que con su base hiphopera y breaks contínuos, esa armónica me mata, te pasa por encima como un tsunami calidoscópico.

Cogemos aire con el estimulante flow de "Hotwax" y su riff blusero desperezándolo dando paso a trazos folk, psicodelia y hip-hop con sugestivos recovecos amenizados por voz, armónica y loops distorsionados a la máxima expresión, pura locura. Pasamos al grito inicial en "Lord Only Knows" contrastando con su evolución más bien sosegada, amparada por ecos a medio camino entre el country y el blues, con guitarras muy fuzz dando el toquecito grasiento al conjunto. El atisbo de solo metalero sobre el minuto y medio es de aquellas desconcertantes genialidades que contiene el trabajo. Como curiosidad en la parte final del tema se menciona repetidamente el título del álbum.

Volvemos a tocar el cielo de la exquisitez más camaleónica con la enorme "The New Pollution". Su sabor añejo con esos coros duduá, órgano Hammond y el etéreo sample de saxofón del "Venus" (1976) de Joe Thomas se sazona con ese bucle de batería como base armando otra barbaridad de corte.

En "Delerict" cambiamos de tercio completamente enlazando sabores asiáticos con psicodelia en medio de un festival de percusión asincopada. Volveremos a rediles más urbanos con la hip-hopera "Novacane". A partir de su mitad el tema se va de madre con efectos imposibles y scratchings a los platos de los Dust Brothers.

Levitamos con la onírica "Jack-Ass", quizás aún bajo los efectos del extracto de cannabis que daba título al corte anterior. La cara A del vinilo se cierra con carácter folk acústico aunque guiados por otro sample de los Them, en esta ocasión de la versión (1966) de la canción original de Bob Dylan "It's All Over Now Baby Blue", publicada un año antes.

"Where it's at" fue el primer single avance del disco aunque ahora su duración pasa de los 3:45'' iniciales a los 5:30'' convirtíendose en el corte más extenso del conjunto. El órgano añejo junto al sensual bajo se entrelazan con palmas y rimas inspiradas, breaks sugerentes y incluso una sorprendente pincelada robótica. Rectifico, lo de "sorprendente" a estas alturas de escucha ha perdido totalmente el sentido.

Una potente línea de bajo nos da la bienvenida a la lisérgica "Minus" con ese marcado aire garage-punk, kit-kat incluido en su ecuador. Después "Sissyneck" homenajeará a un "loser" de manual al abrigo de una impetuosa amalgama de funk, blues y country.

viernes, 8 de mayo de 2026

EXILI A ELBA - "Dolce Vita" (Satélite K, 2026)


Los barceloneses EXILI A ELBA desde 2012 han ido modelando su sonido desde el funk-rock inicial al indie-rock con ramalazos folk durante sus cuatro primeros discos. Ahora con “Dolce Vita” (2026, Satelite K) pasan pantalla armados de un enérgico rock alternativo sin dejar de lado algún que otro rincón melódico de alto voltaje, todo dispuesto para vestir unas letras honestamente contestatarias.

Arnau Giordani (veu i guitarra), Adrien Faure (baix) i Nerea Bassart (batería i coros) arrancan Dolce Vita con la salvaje "Baliga Balaga". El inconformismo explota en su estribillo con versos como: <<Ens han abandonat, ens han lligat de mans, ens han negat totes les oportunitats. Encara no sabem on és la nostra llar. El que sí sabem és que volem cridar>>. El poderío de la sección rítmica se deja notar desde el minuto uno de la escucha custodiando una guitarra que ejerce de látigo justiciero. De hecho en "No hi havia amor" el bajo fuzz y después la batería son los encargados de darnos la bienvenida. El que fuera primer avance del disco nos conduce por una montaña rusa de despecho sentimental.

La percutora "Estrelles" dispara con su afilada lírica a todo lo que se menea. Podríamos englobar el mensaje en su verso final: <<Quan cauen les bombes. Quan la justícia és una farsa. Quan no puc amb la meva ressaca. Em guio per les estrelles>>.


"Barcelona" es la balada del disco. Maravillosa carta de amor a una ciudad condal que agoniza entre la especulación inmobiliaria y la masificación turística. Esperemos que la emotividad de estos tres minutos y medio ejerza de desfribilador que haga recuperar sus costantes identitarias.
  
El elegante riff guitarrero de la lisérgica "Supersònic" abandera un corte muy brit con un flow que puede provocar incluso un moderado contorneo de caderas. Le sigue "El final del camí" donde las guitarras recuperan su crudeza visceral. Además se demuestra que la incorporación de Nerea en 2023 a la batería también expande las posibilidades vocales en el power-trío.
 
El contundente corte titular juega con la ironía para reivindicar los sueños y la rebeldía en un mundo al borde del colapso. Nos animamos, podemos incluso brincar con "01-01". Es lo que tiene el uno de enero, sobre todo en sus primeras horas bañadas en jolgorio y desenfreno.